Aunque la primera regla para subir entradas al blog es evitar declamar en primera persona singular y sumado a ello, detesto (ya se quiebra la primera regla mencionada) que cuando muere alguien todos dediquen una publicación, un nick, un estado facebook, etc., como si en realidad fuese siempre necesario hablar y además nadie pudiese contener las ganas de estar a tono. Ciertamente, encuéntranse aquí lo que uno podría suponer: los lamentos de una admiradora por la muerte de Mario Benedetti. Dejando de lado epítetos rebuscados y retóricas que muchos podrían escribir mejor que una, el motivo de evocar a Benedetti es simple: muy pocos me remecen las entrañas como él; no me interesa su currículum, ni que sea la noticia del momento, ni tampoco añadir palabras, sencillamente el motor esta noche es el pesar del partir sin tener intención de un adiós.
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La muerte está esperándome
ella sabe en qué invierno
aunque yo no lo sepa
por eso entre ella y yo
levanto barricadas
arrimo sacrificios
renazco en el abrazo
fundo bosques que nadie
reconoce que existen
invento mis fogatas
quemo en ellas memorias
tirabuzón de humo
que se interna en el cielo
por eso entre ella y yo
pongo dudas y biombos
nieblas como telones
pretextos y follajes
murallones de culpa
cortinas de inocencia
así hasta que el baluarte
de cosas que es en mi vida
borre la muerte aleve
la quite de mis ojos
la oculte y la suprima
de mí y de mi memoria
mientras tanto
ella sabe en qué invierno
aunque yo no lo sepa
por eso entre ella y yo
levanto barricadas
arrimo sacrificios
renazco en el abrazo
fundo bosques que nadie
reconoce que existen
invento mis fogatas
quemo en ellas memorias
tirabuzón de humo
que se interna en el cielo
por eso entre ella y yo
pongo dudas y biombos
nieblas como telones
pretextos y follajes
murallones de culpa
cortinas de inocencia
así hasta que el baluarte
de cosas que es en mi vida
borre la muerte aleve
la quite de mis ojos
la oculte y la suprima
de mí y de mi memoria
mientras tanto


2 Mano(s) Levantada(s):
De acuerdo, a veces hay reglas que de deben romper (no he sabido eso de que no se puede hablar en 1ra persona), y el caso de benedetti es sin duda, merecedor de cualquier regla quebrada... Además, las palabras a veces gritan por salir y no creo que sea bueno (para uno mismo, para su garganta) dejarlas ahogarse dentro...
Benedetti debe haber llegado a significar tanto, cada día, para tantas personas en el mundo, que la regla, si se me permite, no importa nada comparado con el hecho, por ejemplo, de saber a ciencia cierta, que tu, y yo, solo por hablar de dos casos comprobables, hemos sentido ese deseo de gritar muchas cosas, muy a pesar de huir habitualmente de "la noticia del día".
Saludos y que la poesía sea lo que el cielo deja caer cuando creemos que llueve.
No hace falta decir nada.
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